Como muchos/as sabéis una parte importante de mi actividad profesional está orientada a la formación. Puede ser en torno al 30 o 40% de mi tiempo, aunque depende de la época del año. Y cuando la rueda de un nuevo curso lectivo comienza a rodar es habitual no tener tiempo casi ni de despedirte de la gente con la que compartes un buen puñado de horas de formación. Y lo siento, porque para mi todos los grupos son especiales pero el tiempo del que disponemos siempre está muy ajustado (los recortes afectan en todos los sentidos).
Cada grupo por el que he pasado me ha enseñado algo, son todos diferentes. Desde el momento en el que hacemos una ronda para que cada alumno/a nos cuente algo de su proyecto o de sus motivaciones ya empieza el grupo a desarrollarse como algo vivo e independiente. Cada inquietud motiva una pregunta distinta y por tanto una evolución propia. Y eso es la más genial de este trabajo, pura diversión.

