Es una antigua batalla.
Por un lado un ejército de hipsters creativos.
Por el otro la dura realidad de las brigadas de la usabilidad y el comando SEO. Y nunca firmarán la paz porque es casi imposible que se pongan de acuerdo.

Desde que el lenguaje HTML empezó a preocuparse de trabajar eficazmente con la parte gráfica de la difusión de contenidos comenzó un enfrentamiento que nos trae por la calle de la amargura a los que nos dedicamos a comunicar por internet.

Está claro que lo fundamental es el contenido, la información pura y dura, pero desde hace algún tiempo el continente se está revelando como un factor determinante en transmisión de ese contenido. Cada vez es más decisivo en el éxito de una acción y más cuando estudiamos cuál es la mejor forma de presentar un producto, que al fin y al cabo es de lo que se encarga el marketing.

Es frecuente que en las conversaciones con clientes tengamos que explicar que determinadas soluciones gráficas pueden ser un impedimento para la usabilidad. Hay que ponerse en la piel del más torpe de nuestros usuarios y a veces un diseño demasiado moderno es una barrera infranqueable o provoca una carga tan lenta que nos aleja de nuestro objetivo.
Por otra parte algunas personas no tienen el gusto demasiado educado y su interpretación de lo que es un diseño atractivo puede ser un auténtico viaje 10 años atrás.
Tiendas online en las que es casi imposible encontrar el carro de la compra, webs en las que nada invita a hacer un scroll hacia abajo para ver el resto de la página o contrastes poco adecuados que nos hacen mover la pantalla del portátil para mejorar la visualización de un texto, son tristemente habituales.

Por otra parte sitios esclavos del SEO, donde todo está tan supeditado al posicionamiento en buscadores que es un esfuerzo sobrehumano hacer una lectura natural del contenido son también frecuentes especialmente en sectores técnicos.
Una cosa es que las imágenes o el flash (¡uy lo que ma disho!) no posicionen apenas y otra muy distinta que estén prohibidas y condenadas a muerte.
El SEO es un factor de usabilidad que aplicado en exceso puede penalizarla.

diseño web

Al final lo que está claro es que es imprescindible un termino medio, poner de acuerdo al SEO y al diseño. El gran objetivo sería conseguir sitios que Google posicione correctamente para las palabras clave objetivas del proyecto, en los que cuando un usuario aterrice la experiencia de navegación sea agradable y eficaz pero que sobre todo se vea «empujado» a una conversión: venta, formulario o acción determinada.

Es un acuerdo difícil pero me gustaría apostar por hacer una internet para las personas, en las que diseñadores y seos no perdieran el enfoque, la experiencia de usuario.

El diseño es muy importante, hay que ser original. El SEO también lo es, sino muy poca gente aterrizará en tu web. Pero las personas lo somos más. Si tu web está creada solo para «hartistas» y para los bot de Google, las personas no leerán lo que publicas.

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