Cuenta la leyenda que una vez una chica subió unas fotos a su cuenta de Facebook donde solo las compartió con su novio. Una semana después estaban por todos lados.
Esta historia se repite todos los días con diferentes protagonistas. Algunas veces las consecuencias son graves y terminan apareciendo incluso en informativos de televisión. El análisis de los hechos suele derivar en el tema de la configuración de las opciones de privacidad de las diferentes plataformas digitales.

No en vano la Ley de protección de datos está en boca de todos y muy de moda últimamente: desde el derecho a la intimidad hasta la Ley de Cookies.
Más allá de detalles técnicos y legales este artículo está orientado al sentido común y a la prudencia, un asunto no siempre suficientemente ponderado en internet.
Algunas investigaciones de mi amigo Juan Jover (solo para técnicos, aviso) demuestran cómo es posible llegar a acceder a una fotografía que en principio no podemos ver en Facebook (lo he probado y funciona). No es nada del otro mundo, cualquier usuario puede descargar una foto protegida y compartirla por otro lado sin ninguna limitación, pero si es una muestra de que la protección de nuestra intimidad no es precisamente una obsesión de algunos de los principales proveedores de servicios sociales digitales.